2015: el año más caluroso de la historia

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Más de dos tercios de las provincias de España continúan en alerta por altas temperaturas. ¿Por qué 2015 es el año más caluroso de la historia?

Desde el año 1880, año en el que comenzó a registrarse la temperatura de forma global, los niveles alcanzados no habían sido tan altos hasta el pasado mes de abril. Los científicos prevén que las mediciones de julio van a superarlas. En Zaragoza, por ejemplo, se ha producido la temperatura más alta desde que hay registros: 44,5 grados.

¿Es por el cambio climático? Esto se preguntan cada vez más a menudo los ciudadanos de todo el mundo, mientras las sequías, las olas de calor y las inundaciones llevan la devastación hasta sus puertas.

Durante mucho tiempo, los climatólogos han dudado a la hora de responder. El tiempo meteorológico está sujeto a variaciones naturales que lo vuelven caótico y, por tanto, hacen que resulte difícil discernir, en medio del ruido del sistema, la función que desempeña el cambio climático en un acontecimiento extremo concreto. Pero cada vez hay más investigaciones que están cambiando por completo ese hecho.

La quema de combustibles fósiles, como petróleo y carbón, las civilizaciones emiten a la atmósfera una enorme cantidad de dióxido de carbono (CO2) y otros gases contaminantes que generan efecto invernadero de una forma mucho más veloz de lo que el planeta puede soportar.

El calentamiento global significa que hay un ascenso de las temperaturas del aire y los océanos; el derretimiento de la nieve y el hielo, la alteración de las precipitaciones, el incremento del nivel del mar y diversas actividades para los ecosistemas terrestres y marinos, también para la vida humana.

Para los que viven en la costa, la brisa marina y la nubosidad que entran en el continente mantienen altos los niveles de humedad, a lo que se suman fenómenos como “La Niña”, que enfría la superficie del mar haciendo que bajen sus temperaturas.

Por eso, se considera un aumento de 1,5 grados de la costa, un número que irá aumentando según se avanza hacia el interior: sobre los 2000 metros de alto, el alza podría superar los 3 grados centígrados.

El alcance de este aumento de las temperaturas es significativo: afecta a las precipitaciones, a la nubosidad y al paisaje. No sólo habrá que acostumbrarse a más días nublados a causa del contraste con el océano. El clima cálido sube la diferencia de temperatura entre mar y tierra firme, lo que moviliza más aire de la costa al continente.

En este escenario probable, si no se toman medidas, los glaciares disminuirán su tamaño y desaparecerán. Esa situación provocaría que habría menos agua para usos urbanos y cotidianos.

Nos esperan pues, más episodios de calor intenso como los que estamos viviendo este mes de julio. En Cataluña hay alerta roja en la provincia de Lleida por máximas que pueden superar los 42 grados en amplias zonas y alerta naranja en Barcelona y Girona por temperaturas de 38/40 grados en el prepirineo y en la depresión central. Tarragona tiene aviso amarillo por calor en el pre litoral que rozará los 37 grados.

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