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Reduce las alergias incrementadas por la calefacción

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Los que sufrimos alergia al polvo sabemos que tenemos que convivir con ello los 365 días al año y es realmente incómodo en los espacios cerrados.

No importa si nuestra casa está extremadamente limpia, siempre habrá algún rincón que acumule ácaros y partículas de polvo. Seguramente ya te habrás comprado varios juegos de sábanas hipoalergénicas y pasarás el aspirador tanto como tu rutina te lo permita. Pero hay una cosa en la que quizás no habías pensado: tu sistema de calefacción.

¿Por qué la calefacción puede incrementar las alergias?

Si tenemos en cuenta cómo funciona el sistema de calefacción entenderemos por qué los ácaros del polvo se sientes tan cómodos en nuestro hogar cuando tenemos la calefacción encendida. Los radiadores producen corrientes donde el calor se eleva desde los radiadores y se extiende por toda la habitación. De este modo, se crean pequeñas corrientes ascendentes de calor capaces de mover el polvo y hacerlo circular por el aire, listo para ser inhalado.

Pero además, la humedad generada por estos equipos y los espacios que se ventilan menos por el frío (un gran error) generan un ámbito propicio para la acumulación de polvo y ácaros. Por eso, en esta época del año es necesario tener ciertos cuidados con respecto a la ventilación de los ambientes y el funcionamiento de los artefactos. De hecho, un estudio realizado por el Chest Research Institute de Birmingham (Reino Unido) determinó que el dióxido de nitrógeno, uno de los residuos de la combustión realizada por los sistemas de calefacción, reduce la función respiratoria de las personas e incrementa su sensibilidad a los ácaros del polvo.

¿Qué sistema de calefacción elegir?

  • Calefacción con radiadores: si tu casa cuenta con este sistema de calefacción y todavía no está en tus planes cambiarlo, te recomendamos que mantengas las habitaciones bien ventiladas y pases la aspiradora con mucha frecuencia. Igualmente, es importante revisar y limpiar bien el radiador para evitar la formación de polvo, moho y bacterias.
  • Calefacción eléctrica: igual que los sistemas anteriores, estos también distribuyen los ácaros y el polvo junto con el aire caliente. Sin embargo, estos no distribuyen gases nocivos para el sistema respiratorio. Así que para mantener las alergias bajo control, solamente necesitarás centrarte en la limpieza de la habitación y de los filtros, sí como hacer un mantenimiento regular del aparato de calefacción.
  • Calefacció per calor radiant: estos son los sistemas que caldean el aire directamente, de modo que no levantan polvo. La climatitzación por radiación utiliza el suelo o el techo como sistemas radiantes. Esta es la mejor opción para las personas con alergias al polvo, ya que reduce la proliferación de ácaros, no produce condensaciones por exceso de humedad ni afecta las vías respiratorias porque no consume oxígeno.
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