Tipos de radiadores de calefacción

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Una de las principales decisiones que tenemos que tomar a la hora de elegir un sistema de climatización, es la elección de los tipos radiadores de calefacción queremos instalar. También es importante definir el modelo y la potencia térmica para cada uno de ellos, teniendo siempre  en cuenta la carga térmica del lugar donde se van a situar

Un radiador de agua  –también los hay eléctricos-  es un dispositivo que tiene como función emitir calor para subir la temperatura del espacio en el que está ubicado. Su funcionamiento es sencillo: el agua caliente entra al radiador procedente de una fuente generadora de calor, como, por ejemplo, una caldera, y ésta intercambia la energía procedente del agua con la del ambiente. Es decir, el radiador intercambia calor entre dos medios.

Los motivos para optar por los radiadores de calefacción son múltiples. Entre las argumentaciones más comúnmente esgrimidas encontramos  la ecología, la eficiencia, la adaptabilidad y la seguridad. Y, también, otros argumentos como la velocidad de respuesta, ya que producen calor muy rápido, y su versatilidad para incorporarlos en cualquier espacio.

Además de la apariencia exterior, los radiadores de calefacción de agua se tipifican en función del material con el que están fabricados.

 

¿Qué tipos de radiadores de calefacción existen?

 

Radiadores de calefacción de aluminio

Tal como indica su nombre, la característica básica y esencial de este tipo de radiador es que está fabricado en aluminio.

Entre sus aspectos positivos cabe destacar que son ligeros, se calientan rápido y son más económicos que otros tipos de radiador como, por ejemplo, los radiadores de función. Como aspecto negativo se acostumbra a destacar que se enfrían con rapidez.

Radiadores de calefacción de fundición

Este tipo de radiadores,  hechos con hierro fundido,  son quizá los más conocidos porque son los que se ponían en las construcciones de los años 70 y 80 y todavía hoy se siguen usado en casas y lugares públicos con rediseños innovadores.

La ventaja de este tipo de radiador es que es muy resistente y conserva el calor mucho tiempo. A la vez, cabe tener en cuenta que tardan más en calentarse, son pesados y su coste es más elevado que los fabricados con aluminio o acero.

Radiadores de calefacción de chapa de acero

La peculiaridad de estos radiadores reside en que el fabricante debe aportar la potencia calorífica por metro de panel  y, por tanto, tienen la ventaja de que se puede jugar mucho con la longitud y la altura. Entre sus aspectos positivos también podemos destacar que son los más económicos en precio y se calientan enseguida. Su instalación, no obstante, es más compleja que la de otros tipos de radiadores de calefacción.

Radiadores de baja temperatura

Estos radiadores actualmente están en expansión porque responden a  la necesidad de ahorrar energía y cumplir la legislación sobre eficiencia energética.

Al ser de baja temperatura normalmente necesitan se calientan de forma mucho más rápida que un radiador convencional. Como es de suponer, comportan un ahorro de energía importante que el usuario enseguida notará en su factura. Contrariamente, el precio de los radiadores acostumbra a ser superior al de los radiadores convencionales.

Hay quien también considera radiadores de calefacción los invectores de acero o acero inoxidable.  Éstos no son propiamente radiadores pero tienen en común que emiten calor con un circuito de agua caliente.

A la hora de escoger radiador debemos tener en cuenta qué es más importante para nosotros. Por ejemplo, si para nosotros prima lo estético escogeremos un tipo de radiador muy diferente que si nuestra finalidad es calentar una superficie acristalada muy amplia.

 

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