Agricultura extensiva, ventajas y desventajas

Cuidar el medio ambiente es una garantía de futuro para el planeta Tierra. Las voces de los científicos ya se han empezado a escuchar y un movimiento ecologista recorre los diferentes países y ha calado, sobre todo, entre las generaciones más jóvenes. Una de las apuestas fuertes es la agricultura extensiva, que se centra en aprovechar los recursos naturales del entorno.

¿Qué es la agricultura extensiva?

El último siglo se ha caracterizado por la puesta en marcha de la denominada agricultura intensiva, que se ha centrado en maximizar la producción del suelo con todos los medios disponibles: Mano de obra, químicos y tecnología. Por el contrario, la agricultura extensiva ha vuelto a los orígenes, consigue una producción por hectáreas mucho más pequeña y se lleva a cabo en zonas muy amplias. Esto la convierte en una práctica más sostenible a largo plazo y supone un impacto más pequeño en el entorno.

La agricultura extensiva es propia de zonas más empobrecidas que no cuentan con los recursos tecnológicos y químicos de las grandes explotaciones. También es habitual encontrar este tipo de agricultura en zonas donde el suelo es árido.

Las ventajas de la agricultura extensiva

  1. Necesita menos recursos técnicos y humanos.
  2. Bajo impacto ambiental.
  3. Producción basada en los recursos del entorno.
  4. Producción suficiente para no lanzar nada.
  5. En algunos casos puede derivar en agricultura ecológica.

Las desventajas de la agricultura extensiva

  1. Los beneficios económicos se obtienen a largo plazo.
  2. Se necesitan grandes extensiones de terreno para poder cultivar.
  3. Baja productividad por hectárea.
  4. Le afectan los imprevistos meteorológicos de forma más intensa. Una helada puede acabar con todo el cultivo.

Los cultivos más habituales de agricultura extensiva son los de cereales, hortalizas y árboles de frutas. Destacan alimentos como el trigo, la avena, los cacahuetes, los garbanzos, las cebollas, el tomate o el melón.

La agricultura extensiva también sirve en algunas zonas para luchar contra la eutrofización, que es la acumulación excesiva de nutrientes a las aguas y puede suponer la muerte del ecosistema.