Cómo evitar que la calefacción reseque el ambiente

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Un sistema eficiente de calefacción es imprescindible en todos aquellos hogares que se encuentren en puntos geográficos con temperaturas ambientales muy bajas. Sobre todo, si se trata de viviendas unifamiliares, ya que por sus dimensiones se enfrían antes y es más difícil también calentarlas. Pero uno de los grandes problemas de las calefacciones tiene que ver con el hecho de que resecan el ambiente, por lo tanto, también las gargantas. Te explicamos cómo se puede evitar este fenómeno térmico.

 

¿Por qué la calefacción reseca el ambiente?

Algunos sistemas de calefacción condensan el aire del ambiente y esto hace que se elimine la humedad, algo que reseca todo el hogar o la habitación donde esté encendida la calefacción. Existen sistemas de calefacción que resecan más el ambiente que otros:

 

  1. La bomba de calor del aire acondicionado: Es el aparato que más reseca, ya que se remueve el aire interior, lo que levanta polvo, no regula la humedad y por lo tanto, reseca el ambiente.
  2. Radiadores. Transmiten alrededor de un 35% del calor por radiación y el resto, más de un 60% por convección, produciendo también una salida de aire poco saludable.

 

¿Cómo evitar que se reseque el ambiente?

Es primordial que la temperatura de nuestro sistema de calefacción escogido no sea de más de 20-21 grados durante el día y no más de 18 durante la noche. Una temperatura alta contribuye a los dolores de cabeza y también a un descenso de la humedad que provoca que el ambiente se reseque.

Po otro lado, si dispones de una bomba de calor tendrías que usar un sistema inverter, ya que el mismo equipo regula automáticamente la temperatura, lo que provoca que el aire se seque menos. Una manera también de ahorrar energéticamente.

En el supuesto de que tengas radiador o no dispongas de un aire acondicionado con un sistema inverter, la mejor recomendación es comprar un deshumidificador, un aparato que se usa para reducir y controlar la humedad en el ambiente. Aunque su uso es más popular durante el verano, cuando los porcentajes de humedad, sobre todo en las zonas costeras son muy altos, también sirve durante el invierno para regularla cuando el ambiente se reseca.

 

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