malalts vacances

¿Por qué nos ponemos enfermos cuando cogemos vacaciones?

Un clásico del verano: Ponerse enfermo cuando se cogen las vacaciones. ¿Por qué? Los expertos explican que existen diferentes factores, entre ellos el cansancio acumulado, el cambio de horarios, la caída de los picos de estrés a los que estamos acostumbrados… Te explicamos los motivos de esta “dolencia” vacacional y también te damos algunos consejos para evitar ponernos enfermos cuando cogemos vacaciones.

Los motivos que nos hacen ponernos enfermos en vacaciones

El psicólogo holandés Ad Vingerhoets denominó esta dolencia como la “enfermedad del ocio”, a pesar de que el diagnóstico no está establecido en la literatura médica porque no se ha hecho ningún estudio con garantías. De todos modos, los expertos apuntan a una vertiente emocional que sería la que generaría una desprotección frente a las bacterias y virus.

  1. Los días anteriores a empezar las vacaciones muchos trabajadores experimentan un punto de estrés más potente por intentar dejarlo todo terminado y acabar antes de marcharse.
  2. Esto genera más cansancio, menos horas de sueño y que el cuerpo esté alerta.
  3. Cuando el cuerpo se relaja se puede producir una descomposición de las hormonas responsables del estrés y esto hace que nos quedemos más expuestos a infecciones, virus y bacterias.
  4. La adrenalina ayuda a encarar el estrés y refuerza el sistema inmunitario.
  5. El cortisol también ayuda con el estrés, pero afecta al sistema inmunitario.
  6. Cuando estamos centrados en un objetivo, en este caso dejar el trabajo hecho, el cuerpo puede pasar por alto que nos encontramos mal y en el momento de parar, lo notamos.
  7. Los viajes agotan y los que se hacen en avión a destinos lejanos incrementan las posibilidades de contagiarnos de un virus. Aire acondicionado, espacio cerrado, niveles de humedad… Todo contribuye.

Consejos para evitar las dolencias durante las vacaciones

  1. Planifica el trabajo los días anteriores a las vacaciones. De este modo evitarás el estrés.
  2. Evita las actividades previas a las vacaciones que te hagan sentir más cansado. Aprovecha para bajar el ritmo del gimnasio, por ejemplo.
  3. Planifica las preparaciones de tu viaje para evitar nervios de último momento. Puedes ir preparando la maleta despacio; eligiendo qué ropa te llevarás, haciendo el botiquín de viaje…
  4. El primer día de vacaciones levántate por la mañana como si fueras al trabajo, esto hará que tu cuerpo no experimente descompensaciones.
  5. Planifica actividades para mantenerte ocupado y evitar el aburrimiento. Descansar un poco está bien, pero no cambies de golpe las rutinas a las que está acostumbrado tu cuerpo.