Trucos para vivir sin plástico

 

plásticos

 

El plástico inunda nuestras vidas. Envoltorios de productos y alimentos como las frutas y verduras, ya cortadas o en piezas enteras, legumbres, pasta, cepillos de dientes, peines, bolígrafos… Usamos el plástico con total normalidad porque a esto nos han acostumbrado en las últimas décadas y ahora, ¿es posible volver atrás? No es fácil pero sí que es posible, te explicamos cómo vivir sin plástico.

El primer paso: La concienciación

Para renunciar a una vida con plásticos primero tenemos que ser conscientes del porqué queremos hacerlo y qué mejoras se conseguirán.

 

  1. El plástico es un derivado del petróleo, un recurso natural finito y contaminante.
  2. La mayoría de plásticos no son reciclables en su totalidad.
  3. Como no se pueden destruir han empezado a ser un problema, ya existen islas flotantes de plástico en los océanos.
  4. En su fabricación se usan materiales contaminantes que perjudican el medio ambiente y potencian el efecto invernadero.
  5. Alta toxicidad que puede afectar a la salud.

 

Por lo tanto, vivir sin plásticos contribuye a la conservación del medio ambiente y también al cambio de hábitos de consumo.

¿Cómo vivir sin plástico?

Una vez que estamos concienciados y decididos a hacer lo que haga falta para vivir sin plástico o al menos para reducir su uso, es importante tomar nota de algunas cuestiones importantes.

 

  1. Evitar la compra de productos que se venden almacenados en plástico. Suele ser habitual en frutas y verduras. Se trata de envases de muy corta duración, solo para el traslado de la tienda a la nevera de nuestra casa.
  2. Evitar el uso de bolsas de plástico desechables. Apostar por nuestras propias bolsas de tela u otros materiales que reutilizamos cada vez que vayamos a hacer la compra. Cada vez más supermercados y comercios están incluyendo las bolsas de papel, una alternativa sostenible cuando olvidamos nuestras bolsas reutilizables en casa.
  3. Apostar por los productos a granel. Así evitaremos envases innecesarios y también ahorraremos, ya que el precio es más económico porque no está grabado el gasto del envasado. Es necesario traer de casa nuestros propios envases de vidrio o de papel para rellenar con cacao, legumbres, arroces, pasta, detergente, jabones, etc.
  4. Sustituir los productos plásticos por otros con una vida más larga y menos contaminante. Un ejemplo son las cañitas para beber, es fácil decir que no en los bares; y en casa usarlas metálicas, que se pueden lavar y reutilizar constantemente. También pasa lo mismo con los cepillos de dientes, los platos, vasos y cubiertos de bambú.
  5. Reducir el consumo. La mitad de los objetos que tenemos en casa no los necesitamos realmente. Es importante deshacernos de todo aquello que no es importante y reducir la cantidad del resto. Menos juguetes, nada de elementos decorativos plásticos, los bolígrafos que sean recargables, etc.

 

Europa solo recicla un 7% de los 100.000 millones de bolsas de plástico que se consumen al año, una razón de peso para cambiar nuestro estilo de vida. Vivir sin plástico es posible y es barato.

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