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10 consejos para ahorrar en la cocina

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Si no tenemos cuidado, en la cocina podemos desperdiciar una gran cantidad de energía. Aquí te damos unos consejos para reducir el importe de tus facturas y ahorrar en la cocina.

Ahorrar en la cocina

Cocina con inteligencia

Hacer algunos cambios en la forma de cocinar puede ahorrarnos una gran cantidad de energía y dinero. Por ejemplo, si siempre cubrimos las ollas y las sartenes, la comida se cocinará más rápido. Para hervir, además de poner la tapa, podemos hervir el agua en una hervidera eléctrica y luego pasarla a la olla, ya que así utilizaremos menos energía. ¿Te has fijado si siempre utilizas más agua de la que necesitas para hervir los alimentos? Si es así, empieza a reducir la cantidad porque lo único que estás consiguiendo es que los fuegos necesites más tiempo y recursos energéticos para empezar a hervir y, además, estás desperdiciando agua.

Otro buen consejos es apagar el fuego un par de minutos antes de que la comida esté complemente cocinada. Esto es especialmente recomendable si utilizas una cocina eléctrica. La vitrocerámica tarda bastante tiempo en enfriarse completamente, así que puedes utilizar el calor que se mantiene una vez se ha apagado para terminar de cocinar.

También puedes reutilizar el agua utilizada para hervir. Por ejemplo, si has cocinado pasta, puedes poner una olla debajo del colador para recuperar el agua y usarla para hervir las verduras. ¡Tendrá muchos más componentes nutritivos!

Ten cuidado con la nevera

No metas los alimentos calientes en la nevera. Si lo haces, el frigorífico deberá trabajar a más intensidad y, por lo tanto, necesitará más energía para enfriar. Lo óptimo es dejar que los alimentos calientes se enfríen hasta llegar a la temperatura ambiente. Solo entonces puedes meterlos en la nevera. Este mismo consejo debemos aplicarlo al congelador.

Otro aspecto a tener en cuenta es reducir todo lo posible la cantidad de tiempo que dejamos la nevera y el congelador con la puerta abierta. Piensa antes de abrir qué vas a necesitar y trata de acordarte de todo, para reducir el número de veces que abras las puertas.

Por último, asegúrate de que hay al menos unos 10 centímetros por detrás de la nevera. Esto permite que el flujo de calor se vaya más fácilmente, ahorrando electricidad.

Buen uso de la lavadora y la secadora

La lavadora y la secadora son dos de los electrodomésticos que más energía consumen de toda la casa. Asegúrate de llenar la lavadora antes de encenderla o utiliza la configuración de media carga, si la tiene. En cuanto a la secadora, piensa si de verdad necesitas utilizarla. Tender la ropa para que se seque al sol es la mejor forma de ahorrar y además tu ropa durará más tiempo.

Alrededor del 85-90% de la energía utilizada en un lavado se utiliza en el calentamiento del agua, así que no utilices un lavado con agua caliente a no ser que realmente lo necesites. Si tu ropa no está demasiado sucia, lavarla a 30 grados es igual de eficaz que hacerlo a temperaturas más altas.

Arregla los grifos que goteen

Puede perecer un problema menor pero un grifo que gotea puede perder más de un litro de agua cada hora, lo que es suficiente para llenar una bañera en una semana. Así que deja de ignorarlo y ¡arréglalo!

Utiliza el lavavajillas de forma eficiente

De acuerdo con algunos estudios, el uso de un lavavajillas utiliza menos agua que lavar los platos a mano. Si lo utilizas, abre la puerta después del ciclo de lavado y deja que los platos se sequen al aire. Esto ahorrará una gran cantidad de energía eléctrica.

Limpia la puerta del horno

Cada vez que se abre la puerta del horno, estás dejando salir el calor acumulado y desperdiciando un montón de energía. Si la puerta del horno está limpia podrás ver a través de ella y no será necesaria abrirla para comprobar los tiempos de cocción.

No llenes demasiado la hervidora

Esto es un derroche de energía. Si hierves más agua de la que necesitas, estás gastando más energía en calentar agua que no vas a utilizar y que quizás hervirás de nuevo más tarde. Trata de medir exactamente cuánta agua necesitas y añade un poco más por la evaporación.

Compra electrodomésticos que ahorren

No todos los aparatos de la cocina son iguales. Si tus electrodomésticos tienen ya muchos años, es posible que estés perdiendo una cantidad de energía importante. Cuando llegue el momento de reemplazar los electrodomésticos, echa un vistazo a la etiqueta energética que indica cuánta energía consumen los aparatos eléctricos. Y trata de comprar aquellos más eficientes, calificados con un A+++.

Piensa también en el tamaño. ¿Tienes un frigorífico que siempre está medio vacío? Cómprate uno adecuado a tus necesidades y conseguirás ahorrarte una buena cantidad en la factura eléctrica.

Usa el microondas

Cocina los alimentos en el microondas siempre que puedas. Cuando se trata de calentar, el microondas es más eficiente que la cocina y mucho más que el horno.

No dejes los aparatos en modo espera

Si tus electrodomésticos tienen modo stand by, asegúrate de que no quede encendido. De otro modo seguirán consumiendo energía aún sin funcionar.

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