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Cómo se soportaba el calor antes del aire acondicionado

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Desde casa o en la oficina, el aire acondicionado nos ayuda a pasar las altas temperaturas del verano de la mejor de las maneras. La tecnología ha sido un punto de inflexión a la hora de sentirnos confortables dentro de espacios cerrados cuando las temperaturas son elevadas. Pero, ¿os habéis imaginado alguna vez pasar el calor del verano sin aire acondicionado?

 

A lo bueno es fácil acostumbrarse rápido y olvidamos que, hasta tan solo unas pocas décadas, el aire acondicionado estaba reservado para unos pocos. La mayoría de la gente se las tenía que arreglar con ingenio para plantarle cara al calor.

 

El calor antes de la invención del aire acondicionado

Hoy día estamos recuperando algunas de las técnicas más comunes y sencillas para combatir el calor y las altas temperaturas del periodo estival. Os dejamos con las técnicas más utilizadas:

Dormir a la fresca

Si durante el día cuesta soportar el calor sin aire acondicionado, dormir puede ser una misión imposible, sobre todo en casas en las que corre poco aire. Una de las soluciones era salir a dormir a los patios y espacios al aire libre. Esterilla y cojines en mano y a disfrutar del sueño al raso.

Construcción planificada

Una de las formas más inteligentes de vencer a el calor ha sido mediante la construcción planificada. Usar materiales como roca y ladrillo, muros muy gruesos, etc., ha permitido crear pequeños microclimas interiores. Se conseguía aislarlo del frío en invierno y del calor en verano. Además, ubicar las ventanas de manera estratégica es muy eficaz a la hora de luchar contra el calor del verano.

Amor por el blanco

Pintar el exterior de las viviendas de blanco o encalar los muros reduce de forma significativa la temperatura. Un gran ejemplo de esta técnica son los pueblos andaluces donde el verano eleva las temperaturas de manera considerable. Las superficies blancas reflejan mayor cantidad de luz solar.

Levantarse con las gallinas

Otra forma de luchar contra las temperaturas elevadas es adaptando las actividades a las horas más agradables de la jornada. Hoy en día, es difícil cambiar los horarios de trabajo, pero antaño lo más habitual era levantarse con los primeros rayos de sol y aprovechar al máximo la mañana antes de que el sol apretase demasiado.

Una buena siesta reparadora

La mejor opción para vencer el calor del mediodía era bajar persianas, echar cortinas, y meterse en la cama. La siesta es una opción para recuperar las horas de sueño invertidas a primera hora del día.

Hacer vida en las plantas bajas

El calentamiento de las plantas más elevadas de los edificios obligaba a que las actividades del día a día se tuvieran que realizar en las plantas bajas de los edificios.

Comer sandía: mucho líquido y poca caloría

En años atrás, adaptar la alimentación al tiempo que hacía era una cuestión casi vital. Durante las olas de calor era necesario beber grandes cantidades de agua para recuperar líquidos, así como adaptar la dieta a alimentos refrescantes y muy bajos en calorías. Las frutas frescas de verano, gazpachos y sopas frías aportaban al cuerpo los nutrientes necesarios para el día y bajos en calorías.

 

La vida antes del aire acondicionado obligó al ser humano a buscar soluciones ingeniosas para sobrevivir al sofocante verano. Hoy en día, el aire acondicionado permite establecer una rutina de vida y trabajo que no se limita por las olas de calor ni por temperaturas asfixiantes.

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