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¿Qué es la salud digital?

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La salud digital es un nuevo concepto del que se ha empezado a hablar en los últimos años con la digitalización de las herramientas sanitarias que están a disposición de los pacientes. El mundo digital inunda todos los sectores y el de la salud no es una excepción. Según los expertos esto puede convertirse en una oportunidad para reducir desigualdades y hacer más sostenibles los diferentes sistemas de salud. Te explicamos qué es la salud digital y en qué te puede beneficiar.

 

La digitalización de la salud

El avance y crecimiento de las nuevas tecnologías ha hecho que los diferentes sectores económicos se tengan que adaptar a las nuevas necesidades de un mercado cambiante y de unos usuarios exigentes. Esto no ocurre tanto cuando hablamos de salud, ya que los consumidores no consumen, son pacientes preocupados por su salud. Esto hace que la digitalización implique mejorar y acelerar los procesos de atención.

El término “salud digital” comporta 3 aspectos a tener en cuenta:

  1. Big Data.
  2. Electrónica (Hace referencia a la información que se comparte electrónicamente).
  3. Inteligencia artificial.

En realidad, la salud digital implicará mejoras y la puesta en marcha de sistemas de telemedicina a través de los teléfonos móviles y las aplicaciones; también robótica y la genómica que usa los datos de secuenciación del genoma del paciente para diagnosticar dolencias.

 

La salud digital: El futuro de los sistemas sanitarios

Desde la oficina europea de la OMS (Organización Mundial de la Salud) se considera que la salud digital podrá, en un futuro, reducir desigualdades en cuanto al acceso a la asistencia y a los tratamientos. También hará más sostenibles los mismos sistemas sanitarios.

¿Por qué la salud del futuro será digital?

  1. Cada día se mejoran los sistemas de detección y tratamiento, desde las prótesis impresas en 3D, a las terapias de realidad virtual o los relojes inteligentes que controlan los signos vitales.
  2. Según la Asociación Médica Americana el 70% de las visitas pueden ser resueltas sin presencia física.
  3. Estudios realizados en el Hospital de Mar de Barcelona han demostrado una reducción del 47% de las hospitalizaciones con monitorizaciones online de enfermos crónicos con sensores en patologías como la insuficiencia cardíaca.
  4. En el Reino Unido ya se han llegado a acuerdos con Amazon porque el dispositivo inteligente Alexa aporte información de páginas web validadas y que los ciudadanos tengan acceso a conocimientos verificados y se reduzcan las visitas presenciales.

Las dolencias del otoño: ¿Cómo prevenirlas?

Algunas dolencias son más frecuentes según la estación del año. Ahora en otoño la gripe, los resfriados o la astenia son las enfermedades más comunes a consecuencia de la bajada de las temperaturas, el cambio de estación y la proliferación de virus y bacterias en un entorno más propicio para el contagio. Te explicamos cuáles son las dolencias típicas del otoño y cómo prevenirlas.

Las dolencias típicas del otoño

Las dolencias típicas del otoño tienen relación con las vías respiratorias, una zona más sensible que se ve afectada por la bajada de las temperaturas y la climatología, un tiempo de lluvias y cambios bruscos.

  1. Resfriados. En este artículo ya te explicamos cómo prevenir los resfriados de otoño. Al margen de estos consejos, intenta ventilar tu casa un mínimo de 10 minutos diarios para renovar el aire, ya que si no circulan las partículas en suspensión, se incrementan los contagios.
  2. Gripe. En otoño y en invierno la gripe es una de las dolencias más comunes. Por eso, es en otoño cuando empiezan las campañas de vacunación para inmunizar a las personas mayores, aquellos que sufren dolencias crónicas y todos los que trabajan en servicios públicos, sobre todo en el ámbito sanitario.
  3. Alergias. Normalmente es típica de la primavera por la polinización de la mayoría de plantas y flores, pero también existen las alergias a los ácaros del polvo, ahora en otoño se produce un repunte de las colonias porque los espacios están más horas cerrados. El frío hace que ventilamos menos y el polvo se incrementa, también la humedad y el moho.
  4. Asma. Las personas con problemas en los bronquios tienen episodios más críticos en otoño por el incremento del frío y la humedad.
  5. Astenia. El cambio horario provoca menos horas de luz solar y esto repercute directamente en nuestro organismo. Se habla mucho de la astenia primaveral, pero la del otoño también existe.

Los profesionales recomiendan limpiar nuestro hogar con mascarilla si sufres alguna alergia, ventilar la casa un mínimo de 10 minutos diarios, llevar ropa adecuada para los cambios de tiempo y limpiarse las manos con frecuencia.

¿Jalea real para incrementar las defensas en otoño?

Llega el otoño y bajan las temperaturas. Los cambios en el mercurio son constantes y esto facilita la proliferación de virus y bacterias, los culpables de los primeros resfriados de la temporada. Todos nos apresuramos en buscar fórmulas para escapar a las dolencias del entretiempo y son muchos los que confían en las terapias alternativas y la homeopatía. Uno de los clásicos de esta época tiene que ver con tomar jalea real para incrementar las defensas, pero ¿funciona? Te explicamos en qué consiste este producto y si te ayudará, o no, a coger resfriados.

¿Qué es la jalea real?

La jalea real es una mezcla de néctar, agua, saliva y hormonas que segregan las abejas obreras para alimentar a las abejas reinas y las larvas. Desde tiempos inmemoriales se le han atribuido beneficios para la salud de las personas, así como propiedades terapéuticas.

La razón es muy simple, esta sustancia incluye proteínas, hidratos de carbono, ácidos grasos, minerales y vitaminas, por eso son muchas las personas que la incluyen en su dieta en épocas como el otoño y el invierno para reforzar su sistema inmunitario.

 

La jalea real y su capacidad para incrementar las defensas

En la actualidad no existe ninguna evidencia científica, ni ningún estudio que corrobore las propiedades beneficiosas de la jalea real para incrementar las defensas en otoño. ¿Significa esto que actúa como un placebo y que es innecesaria? La realidad es que algunos de los beneficios que aporta la jalea como son las vitaminas o los ácidos grasos ya los encontramos en otros alimentos. Así que los expertos lo que recomiendan para asegurarnos un sistema inmunitario fuerte es:

  1. Dieta saludable, rica en frutas y verduras que prescinda de ultra procesados azucarados y grasas saturadas.
  2. Práctica de deporte.
  3. Vida activa.

A todo esto, se tendría que añadir el lavado de manos, imprescindible para evitar contagiarse con virus y bacterias que floten en el ambiente. De todos modos, tomar jalea real no es negativo, es una aportación más de nutrientes, pero en ningún caso asegura que tus defensas se incrementen o que vayas a evitar los resfriados del otoño.

Puedes consultar AQUÍ el estudio científico publicado por la EFSA (la agencia europea de seguridad de los alimentos).

Cómo hacer frente a los resfriados del otoño

El otoño es época de cambios de temperatura y de cambios en los aparatos de climatización en el hogar. Una época en la que puede coincidir el uso del aire acondicionado y de la calefacción. Esto representa un escenario “ideal” para la proliferación de virus y bacterias, algo que hace que los resfriados sean muy habituales en esta estación del año. Desde RoigSat te damos algunos consejos para que puedas hacer frente a los molestos resfriados durante la estación del otoño.

5 consejos para hacer frente a los resfriados durante la estación del otoño

Mocos, tos, afonía, dificultades para respirar… Son algunos de los síntomas de los resfriados causados por virus y bacterias; y no por la bajada de las temperaturas. Pero es cierto que el frío es el ambiente perfecto para su proliferación. Para paliar el malestar ya te explicamos algunos remedios naturales en este artículo, ahora te contamos cómo puedes evitarlos, cómo hacerles frente:

  1. Limpieza de las manos. Está comprobado que es la forma más fácil de propagación de los virus. Las barras y puertas del transporte público, las cerraduras de las puertas de lavabos públicos, estrechar la mano a alguien… Siempre que lo hagas, algo muy habitual si llevas una vida laboral activa, tienes que evitar tocarte las mucosas (ojos, boca, nariz…) y limpiarte las manos. Si estás lejos de un lavabo, los geles de alcohol que venden en la farmacia son una buena solución.
  2. Ventilar los espacios cerrados. Es muy importante abrir las ventanas por la mañana un mínimo de 10 minutos para conseguir una ventilación completa. Los ácaros del polvo y las partículas en suspensión pueden esconder virus y bacterias.
  3. Alimentación saludable. Es importante aportar a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios para mantener a raya las defensas y que no nos falte ninguna vitamina para poder funcionar con normalidad. Esto es también una barrera que no deja pasar los virus.
  4. Ejercicio físico. Importante para mantener una vida activa y un cuerpo saludable que evite los virus.
  5. Controlar la temperatura de los aparatos climatizadores. Poner el aire acondicionado a baja temperatura los días calurosos o la calefacción muy alta respecto al clima exterior puede afectar a nuestro organismo y que proliferen los virus. Es importante realizar un buen mantenimiento de los aparatos y practicar la eficiencia energética.
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¿Por qué nos ponemos enfermos cuando cogemos vacaciones?

Un clásico del verano: Ponerse enfermo cuando se cogen las vacaciones. ¿Por qué? Los expertos explican que existen diferentes factores, entre ellos el cansancio acumulado, el cambio de horarios, la caída de los picos de estrés a los que estamos acostumbrados… Te explicamos los motivos de esta “dolencia” vacacional y también te damos algunos consejos para evitar ponernos enfermos cuando cogemos vacaciones.

Los motivos que nos hacen ponernos enfermos en vacaciones

El psicólogo holandés Ad Vingerhoets denominó esta dolencia como la “enfermedad del ocio”, a pesar de que el diagnóstico no está establecido en la literatura médica porque no se ha hecho ningún estudio con garantías. De todos modos, los expertos apuntan a una vertiente emocional que sería la que generaría una desprotección frente a las bacterias y virus.

  1. Los días anteriores a empezar las vacaciones muchos trabajadores experimentan un punto de estrés más potente por intentar dejarlo todo terminado y acabar antes de marcharse.
  2. Esto genera más cansancio, menos horas de sueño y que el cuerpo esté alerta.
  3. Cuando el cuerpo se relaja se puede producir una descomposición de las hormonas responsables del estrés y esto hace que nos quedemos más expuestos a infecciones, virus y bacterias.
  4. La adrenalina ayuda a encarar el estrés y refuerza el sistema inmunitario.
  5. El cortisol también ayuda con el estrés, pero afecta al sistema inmunitario.
  6. Cuando estamos centrados en un objetivo, en este caso dejar el trabajo hecho, el cuerpo puede pasar por alto que nos encontramos mal y en el momento de parar, lo notamos.
  7. Los viajes agotan y los que se hacen en avión a destinos lejanos incrementan las posibilidades de contagiarnos de un virus. Aire acondicionado, espacio cerrado, niveles de humedad… Todo contribuye.

Consejos para evitar las dolencias durante las vacaciones

  1. Planifica el trabajo los días anteriores a las vacaciones. De este modo evitarás el estrés.
  2. Evita las actividades previas a las vacaciones que te hagan sentir más cansado. Aprovecha para bajar el ritmo del gimnasio, por ejemplo.
  3. Planifica las preparaciones de tu viaje para evitar nervios de último momento. Puedes ir preparando la maleta despacio; eligiendo qué ropa te llevarás, haciendo el botiquín de viaje…
  4. El primer día de vacaciones levántate por la mañana como si fueras al trabajo, esto hará que tu cuerpo no experimente descompensaciones.
  5. Planifica actividades para mantenerte ocupado y evitar el aburrimiento. Descansar un poco está bien, pero no cambies de golpe las rutinas a las que está acostumbrado tu cuerpo.
Gripe verano

Gripe de verano: 5 consejos para evitarla

El verano, el buen tiempo y el sol hacen que nos olvidemos, en principio, de resfriados, gripes y otras dolencias típicas de las estaciones más frías. De todas maneras, los aires acondicionados, la concentración de contaminación, y el uso del transporte público hace que los virus y bacterias proliferen al ambiente, no tanto como en invierno por cuestiones de temperatura, pero bastante para provocar contagios. La gripe de verano existe.

Dicen que son las peores, pero esto no es más que un mito según los expertos. Se trata de una cuestión psicológica, nos da la sensación de que es peor porque los contagios son mucho menores y las personas afectadas, pocas. Además, los síntomas se notan más por las altas temperaturas. Calor y fiebre, anginas irritadas y bebidas frías…

5 consejos para evitar una gripe de verano

Las gripes de verano pueden ser causadas por los mismos síntomas que en invierno, pero algunos factores pueden potenciarlas. Te damos algunas recomendaciones para poder evitarlas.

  1. Uso adecuado del aire acondicionado. Durante las épocas de calor no podemos evitar utilizarlo, pero siempre se tiene que regular la temperatura para que sea la más indicada y no afecte a nuestra salud. Se recomienda que se programe el aire acondicionado 5 grados por debajo de la temperatura exterior. La diferencia no tiene que ser nunca superior a los 12 grados si queremos mantener la eficiencia y evitar gripes por las bajas temperaturas dentro del hogar, las responsables de la proliferación de virus y bacterias.
  2. Usar la ropa adecuada. Se tienen que evitar al máximo los zapatos abiertos y los hombros descubiertos si usas el transporte público, trabajas en un edificio oficial o una oficina. Habitualmente estos lugares se guían por las normas ISO sobre recomendaciones de la temperatura adecuada de los aparatos climatizadores. De todos modos, la sensación térmica puede cambiar dependiendo del número de personas que se concentran en un momento determinado. Por eso es mejor protegerse por si en algún momento la temperatura baja.
  3. Buena alimentación. Llevar una dieta equilibrada, variada y que aporte todos los nutrientes necesarios según nuestra complexión y situación de salud es primordial para conseguir que el cuerpo luche contra bacterias y virus.
  4. Lavarse las manos. Una práctica que se ha demostrado que es de las más efectivas para evitar la transmisión de virus y bacterias. Es recomendable lavarse las manos con agua y jabón cada vez que se llega de la calle a casa o a la oficina, se han manipulado objetos como pueden ser aparatos electrónicos o se ha estado en lugares con una alta concentración de personas, etc. También antes de las comidas. Si no se tiene la oportunidad de lavarse las manos con agua, se pueden usar los geles de alcohol que se pueden adquirir a cualquier farmacia.
  5. Buena ventilación. Se recomienda ventilar la casa cada día para evitar que se concentren partículas en el ambiente que puedan transportar virus y bacterias. Con 10 minutos es suficiente, de hecho, no es recomendable que la exposición sea de más tiempo para evitar la entrada de contaminación o bajar y subir la temperatura del hogar según la estación del año.
Alergia aire acondicionado

Los alérgicos y los aires acondicionados: ¿Cómo convivir?

Alergia aire acondicionado

Un total de 2,5 millones de habitantes de Cataluña sufren algún tipo de alergia. La previsión es que en 2050 esta cifra se dispare y sean alérgicos alrededor de 4 millones, esto significará prácticamente la mitad de la población. Son datos del Estudio Epidemiológico de Enfermedades Alérgicas en Cataluña que analizó los datos de casi 40.000 pacientes entre los años 1995 y 2016. Todo indica que las alergias se disparan, sobre todo las que tienen que ver con los ácaros del polvo y el polen. En un mundo cada vez más digitalizado y con aparatos domésticos que hacen circular el aire interior, como el aire acondicionado, ¿cómo convivir si eres alérgico?


¿Qué tienes que tener en cuenta antes de encender el aire acondicionado si eres alérgico?

La asociación de las palabras alergia y aire acondicionado nos hace pensar inmediatamente en malestar. Popularmente creemos que las personas alérgicas tendrán más problemas respiratorios si conviven en espacios que tienen aparatos de refrigeración, calefacción, climatización… En realidad, los aparatos de aire acondicionado pueden mejorar los síntomas de las personas con alergia como ya explicamos en este artículo, pero se tienen que tener en cuenta una serie de premisas sin las cuales estos aparatos pueden tener el efecto contrario y empeorar la salud de los alérgicos:

 

  1. La limpieza de los filtros. Es imprescindible para poder mantener una calidad del aire adecuada. Si el aire está contaminado, los ácaros del polvo, bacterias y otros elementos de suciedad se quedarán retenidos en estos filtros y cada vez que se encienda el aparato y el aire se filtre por aquí se acabarán expulsando al exterior, si no se limpian con la frecuencia recomendada por el fabricante. Casi todos los aparatos actuales llevan filtros HEPA (High Efficiency Particle Arresting), recogen las partículas con una alta eficiencia.
  2. Purificadores de aire. Existen muchos aparatos de climatización que incluyen estos purificadores que consiguen mantener el aire de las habitaciones muy limpio. Algo importante en el caso de las personas con alergia, ya que los ácaros que se quedan retenidos en el aire pueden agravar sus síntomas.
  3. Mantenimiento del aire acondicionado. Imprescindible para asegurarnos que el aire que expulsa nuestro aparato está libre de ácaros del polvo, polen y otras partículas. Puedes pedir más información sobre mantenimiento aquí o bien comprar nuestros packs completos.

 

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La relación entre la climatología y la salud mental

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Dicen que “al mal tiempo, buena cara”, pero esto es más una actitud que otra cosa… Porque los estudios científicos han demostrado que una climatología adversa puede afectar a nuestro estado de ánimo y esto repercute directamente sobre las personas con predisposición o con problemas de salud mental diagnosticados. Te explicamos cuál es la relación real entre la climatología y la salud mental.


La influencia del tiempo meteorológico en tu estado de ánimo 

Se trata de una creencia popular muy arraigada, cuando llueve, hace viento o hace frío nos ponemos de mal humor, o tristes, o se nos quitan las ganas de hacer cosas, salimos menos de casa, evitamos los planes en el exterior e incluso algunos pasan más tiempo solos.

Los profesionales de la psicología están de acuerdo con esta creencia, aunque con ciertas reservas: Las condiciones climatológicas no afectan a todos por igual. ¿De qué depende?

  1. El carácter de las personas. Las más optimistas se verán menos afectadas que aquellas más pesimistas.
  2. Las percepciones personales. Cada persona digiere las condiciones meteorológicas de forma diferente. Es decir, a una persona que haga viento le puede molestar y a otra es posible que le guste mucho.
  3. El clima de la zona. Dependiendo del lugar donde vivas es más probable que estés acostumbrado a la lluvia y al viento que otra que procede de zonas con climas más cálidos.
  4. Empeoramiento de las dolencias. El mal tiempo puede afectar a ciertas personas con enfermedades como, por ejemplo, la artritis. El cambio de tiempo, la humedad y el frío hacen que sus dolores se incrementen y esto afecta su estado de ánimo.

 

El trastorno afectivo estacional

La climatología también es la responsable de una enfermedad de salud mental denominada “trastorno afectivo estacional”, es un tipo de depresión que se manifiesta normalmente en invierno. Como las horas de luz se reducen, se incrementa la producción de melatonina, la hormona responsable del sueño; es por eso que algunas personas tienen somnolencia y están menos activas. Un trastorno que se manifiesta sobre todo en mujeres adultas que viven en territorios con estaciones largas de invierno.

 

Cambio temperatura

Cómo hacer frente a los cambios de temperatura de esta primavera

Este invierno se ha salido de la norma en muchos aspectos. El cambio climático es evidente y hemos podido notar cómo el otoño se alargó comiéndose parte del invierno y lo mismo ha ocurrido con la primavera, ya que en febrero hemos podido disfrutar de muchos días soleados y con temperaturas cálidas. A todo esto, […]

Cambio climático

¿Cómo afecta  a nuestra salud que las estaciones sean más cortas?

Cambio climático

 

Es muy probable que este invierno hayáis notado que los días de sol y de temperaturas suaves han ganado a las jornadas de frío y viento. El cambio climático es un hecho y esto está afectando a diferentes aspectos de nuestro planeta a escala global. Los límites de las estaciones se diluyen, la floración de las plantas se altera, también lo hacen las cosechas e incluso nuestra forma de comportarnos. Te explicamos cómo afecta a nuestra salud que las estaciones sean más cortas.

 

El cambio climático, una realidad

Varios expertos ya han constatado que las temperaturas en zonas como Cataluña se han incrementado como consecuencia directa del cambio climático que sufre todo el planeta. En Barcelona, por ejemplo, según el catedrático en geografía física de la Universitat de Barcelona, Javier Martín Vide, han aumentado el número de noches tropicales, noches durante las cuales la temperatura no baja de los 20 grados.

Por otro lado, el calor de verano aparece antes y acaba también más tarde, esto hace que los climas primaverales y los propios del otoño se coman parte del invierno.

 

¿En qué nos afecta que las estaciones sean más cortas?

El cambio en el clima afecta a nuestra salud y comportamiento, te detallamos algunas de las variaciones más comunes:

 

  1. La temperatura y el sueño. Está demostrado científicamente que las bajas temperaturas ayudan a dormir, unas temperaturas que tendrían que estar entre la franja de los 16 y de los 20 grados. De hecho, cuando la temperatura del cuerpo se enfría, nuestro cerebro se prepara para dormir.
  2. Los climas extremos disparan los problemas psicológicos. Las zonas donde se producen asiduamente huracanes, inundaciones o nevadas, tienen una mayor probabilidad de que su población sufra trastornos mentales. Así que con el futuro cambio climático es probable que un gran porcentaje de la población esté expuesta a problemas de salud derivados de los efectos del cambio climático.
  3. La relación entre el calor y los problemas de salud. Está probado que el invierno dispara las depresiones y las temperaturas suaves hacen subir los niveles anímicos y el buen humor. De todos modos, un calor intenso incrementa el riesgo de sufrir deshidratación y golpes de calor que pueden dañar el cerebro.

El cambio climático cambiará, por lo tanto, nuestra forma de relacionarnos con las dolencias, tanto físicas como psicológicas.